Esta técnica consiste en la administración de sustancias homeopáticas mediante inyecciones intradérmicas con agujas muy finas y superficiales para la prevención del envejecimiento facial, mejorando las arrugas, las manchas y la flacidez, para la revitalización global del cutis de la cara, aunque suele aplicarse también en cuello, escote y manos. El efecto es parecido al que se conseguiría combinando la mejor crema hidratante con la mejor nutritiva, y considerando que por vía tópica la penetración de los principios activos es mínima, y en cambio con la inyección penetra el cien por cien del producto.

  Es un procedimiento simple y económico, muy seguro cuando se utilizan productos fiables y a las dosis adecuadas. Los medicamentos homeopáticos que se inyectan tienen unas características extraordinarias. Todos son hidrosolubles, son soluciones acuosas isotónicas. Esto hace que sean tolerados estupendamente por los tejidos, con lo cual conseguimos la ausencia de nódulos, la ausencia de necrosis local y que no puedan producir daño tisular por trastornos iónicos ni ocasionar abscesos.

  Además, se integran completamente en los tejidos, ya que no crean anticuerpos ni poseen poder antigénico. Ningún producto homeopático inyectable puede producir alergia ni hipersensibilización, ya que no hay moléculas que la puedan producir.

  Todos tienen una perfecta compatibilidad entre ellos. Tienen el mismo pH, no pueden producir interacciones ni antagonismos entre ellos y ninguno puede anular los efectos de otro. Gracias a esto se pueden preparar mezclas de productos homeopáticos inyectables de forma que se potencien entre ellos.

  El tratamiento consta de 3 sesiones (una cada 15 días) y luego 1 sesión cada 1-3 meses, a modo de mantenimiento.